Talvez porque vemos tanta muerte es porque nos empeñamos en perseguir la vida. Al menos en mi caso. Pero en el caso de él fue diferente. En vez de perseguir la vida con ganas, con los puños y los dientes y las uñas, se decidió por morir.Como muchas veces lo había hecho, se paró frente al precipicio, justo por encima del mar y se lanzó al agua que lo esperaba debajo. Solo que esta vez el nivel no era lo suficiente como para evitar chocar con el fondo. Y asi pasó. Lastimó su columna vertebral de tal manera que nunca mas podría llegar a mover nada de su cuerpo del cuello hacia abajo, o como diría después, quedó con la cabeza viva y el cuerpo bien muerto. Muchos años pasaron bajo el cuidado de otros. Otras manos que acariciaban su cabello, rasuraban su barba, lavaban su piel y rascaban su nariz. Pocas bocas le besaron apasionadamente... casi todas por compasión. El lo sabía y, sin embargo, con su humor habitual repasaba labios ajenos con poemas llenos de ganas.
Una noche lo llevaron a una habitación, lo acostaron y colocaron sus manos y pies en la posición que había indicado; lo arroparon y empezó lo que seria su ritual de despedida. Aquella persona tomó un potecito de vidrio, de aquellos sin etiqueta, como los que se usan para guardar sustancias peligrosas. Ella se paró delante de él mirandole mucho tiempo... como esperando que le dijera que todo era un error y que se decidiría por una alternativa de vida. Pero su media sonrisa indicaba que el plan seguia en pie y que ella no debia meterse si ya habia decidido ayudarlo (lo que es dar su palabra por algo...) Prendió la camara y empezó la función. Habló palabras de despedida. Sonrió de medio lado una última vez y bebió lo que le daría su supuesta libertad. Su ansiado adiós. Su nueva vida.
Se rindió. Poco a poco sus órganos empezaron a fallar. Minutos de una agonía esperada.
con un relámpago y un trueno
y en una metamorfosis
mi cuerpo no es ya mi cuerpo,
es como penetrar al centro del universo.
El abrazo más pueril
y el más puro de los besos
hasta vernos reducidos
en un único deseo.
Tu mirada y mi mirada
como un eco repitiendo, sin palabras
'más adentro', 'más adentro'
hasta el más allá del todo
por la sangre y por los huesos.
Pero me despierto siempre
y siempre quiero estar muerto,
para seguir con mi boca
enredada en tus cabellos.(R.S)






