"Cada día que pasa crece esta locura
El unguento de tus labios es mi cura
Tu me domas con el circo de tus besos
y milito en la frontera de tus hueesos
Es mejor vivir un día contigo, que vivir mil años sin tu abrigo
Es por eso que hoy te pido
que me des tu cariño, para yo quedarme. Un minuto me basta vida para enamorarte"
Y fue perfecto. En el momento justo se encontraron. Esta vez la luna no asomaba, y, sin embargo, sintieron como la noche los arropaba lentamente, como su manto los envolvía en silencio y soledad. Detrás de las nubes que cubrían el cielo se asomaban las estrellas para echar un vistazo. Se deleitaban ante ellos. Ellos eran su entretenimiento los últimos días y titilaban de risa al verlos llegar juntos, como emocionadas por lo que podría pasar.
Sus manos se tocaron. El le rozaba la piel y tocaba el rostro de ella con profunda devoción. Ella, aunque nunca le había gustado que tocaran su cara, se dejó, sintiendo que era especial. Cerró los ojos y aún así disfrutaba de ver el rostro de él. Bendita noche que los vió amarse.
Profesandose amor mutuo sintieron como se atraían el uno al otro, hasta que, en un soplo, chocaron sus labios y se entregaron a sentimientos ocultos voluntariamente ante la gente, pero inevitables a fin de cuentas. Y fue perfecto. En el momento justo. Sin importar el porqué sino el hecho de que haya pasado.
- Te lo dije-susurró ella.
- Yo lo sé, pero eso no hubiera hecho ninguna diferencia- replicó el, casi sin poder respirar.
- ¿Y ahora qué?- preguntó agitada por el momento.
- No se... no importa.
"...que me des tu cariño, como el mar, las olas, como luna en la noche, vida que se entrega toda."
¿Y después...que será de ellos?...ya veremos.


