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lunes, septiembre 03, 2007

La Tierra entera es un cementerio

"The Lord God formed the man from the dust of the ground and breathed into his nostrils the breath of life, and the man became a living being." Genesis 2:7

Las nubes cubieron el cielo esa mañana, de gris se vestía la playa que una vez fue de color. Se escuchó de repente el estruendo de miles de pasos. Aquellos, soldados, salían del mar cual ola; se abalanzaban sobre la playa del enemigo con sus fusiles en mano, queriéndose llevar la arena por delante, arrastrando con ellos toda clase de artefactos de guerra, con la furia en los rostros, con la muerte de compañía... con la muerte de esperanza.

Muchos años después otras nubes cubrieron la misma playa. Los parapentes y sombrillas vestían de color el paisaje. Esta vez los pasos que cubrieron la arena fueron perezosos. Nadie quería dejar un perfecto día de vacaciones por una simple llovizna pasajera. Todos sonreían esperando que saliera el sol una vez más.

Hace unos días estaba frente al cementerio. Me molestó el hecho de que en sus alrededores encontrara centros de diversión y mucha escándalo en el ambiente. Me pareció irónico que justo al lado del lugar de descanso de muchos seres humanos, otros se apretujaran al ritmo de una bachata. No por el hecho de la bachata en sí, sino porque para mí se debe tener respeto a esos lugares. Al menos así me enseñaron a mí.

Sin embargo, mientras me quejaba mi padre exclamó algo que me dejó pensando: "La tierra entera es un cementerio". Y lo es por el hecho de que en la tierra en que estamos sentados en este momento, muchos años atrás fue pisado por otros seres humanos. Seres que desaparecieron de este mundo y que así como nosotros no pensaron mucho en quienes estuvieron antes. A mí, que me encanta la historia, me tomó de improviso pensar que en el suelo en que me muevo pudo hacer estado un personaje importante, talvez Duarte o Mella, Salomé Ureña o Anacaona. Me llegan a la mente las vidas de aquel obrero que construyó mi casa, o del campesino que sembró alguna vez aquí... pienso en aquellos que estudiaron alguna vez en mi Alma Mater, en la mujer soltera del siglo XIX, en mi tatarabuelo, en la gente.

Con el paso del tiempo quedan atrás muchas cosas... trascender depende de ti y de mí. Ser recordados va de la mano con nuestro comportamiento y nuestras obras... pero ahora, no más tarde.

Talvez los años nos hagan ser mencionados en alguna playa.