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lunes, junio 25, 2007

Dos cuerpos

DOS CUERPOS

Dos cuerpos frente a frente
son a veces dos olas
y la noche es océano.

Dos cuerpos frente a frente
son a veces dos piedras
y la noche es desierto.

Dos cuerpos frente a frente
son a veces raíces
en la noche enlazadas.

Dos cuerpos frente a frente
son a veces navajas
y la noche relámpago.

Dos cuerpos frente a frente
son dos astros que caen
en un cielo vacío.(O. Paz)

P.D. Vuelvo en unos días, en lo que las musas se refrescan. Bendiciones!!

jueves, febrero 08, 2007

Voy a dormir


Sin mirar atrás siguió su camino. Cruzó la calle, subió la pequeña colina y tocó la roca. La misma piedra que sería su testigo. Allí, frente a los últimos rayos de sol del 25 de octubre de 1938, allí contó su historia, como si quisiera que la naturaleza tuviera constancia de ella y se acordara de sus males; como si quisiera trascender en ese mismo momento, esperando respuesta de las gaviotas que cruzaban el cielo y de las olas del mar que pronto serían sus hermanas.

Ella, con la sangre vuelta morfina, agonizando por dentro, muriendo lentamente por fuera; cansada, lenta, pequeña, insufrible, se volvió al camino que había atravesado, sonrió ligeramente y dandole la espalda de nuevo, miró al mar. Al mar infinito, con un fondo entre naranja y violeta, ella, leyenda en vida, ahora se entregaba a ser mito en la muerte.

Así, Alfonsina, respiró profundamente, pensó en su vida, en su lucha por aprender, en sus poemas y en sus amores fallidos. Recordó sus escritos y la reacción de la gente, ante lo que ella decía y escribía...porque a todo esto, ella nació en la época equivocada, sus ideas tenían aires progresistas e innovadoras, admirada por muchos, despreciada por otros tantos; añora a sus alumnos, evoca a Quiroga, al café Tortoni y a las noches de bohemia. Da cuentas al viento de que su rebeldía no la mantenía inmune de querer ser amada, porque sí, debajo de su soberbia y altivez, yacía una mujer desnuda, queriendo ser rozada por los finos telares del amorío perfecto.

De su hijo, su tesoro, su amigo, está más que segura de que vivirá consciente de que el mundo que le rodea sirve sólo para ser moldeado a merced de los seres humanos...sí, el podrá vivir sin ella, con el recuerdo de ella, con la seguridad de sus ideas y con la frente en alto.

Aunque se había olvidado por un momento del mar, volvió a él casi inmediatamente, y junto a esa concentración su idea primaria. Y así, con el pecho mutilado, con los ejemplos de Quiroga, Eglé y Lugones, con ellos como guías (parecía como si la espuma hubiera tomado sus formas y desde lejos le dijeran: "ven, que se hace tarde y te espera el viaje al infitino")

"Mírame aquí, pequeña, miserable,
Todo dolor me vence, todo sueño;
Mar, dame, dame el inefable empeño
De tornarme soberbia, inalcanzable.

Dame tu sal, tu yodo, tu fiereza,
¡Aire de mar!... ¡Oh tempestad, oh enojo!
Desdichada de mí, soy un abrojo,
Y muero, mar, sucumbo en mi pobreza.

Soltó la roca Alfonsina, y se dejó arrastrar por el viento, se sintió llevada por sirenas en el mar, caballitos del océano le sonreían y danzaban en su honor, presintió su alma liberada y su corazón diciendo:

Déjame sola: oyes romper los brotes...
te acuna un pie celeste desde arriba
y un pájaro te traza unos compases

para que olvides... Gracias. Ah, un encargo:
si él llama nuevamente por teléfono
le dices que no insista, que he salido...

Y si llama él, no le digas que estoy, dí que yo me he ido... pero allí en la roca descansa mi alma, allí en la cumbre frente al mar, dile, que entre la espuma... sonrío yo, ya dormida.